Dirigir un despacho pequeño como una empresa: por dónde se empieza

En un despacho pequeño es fácil que el socio fundador acabe siendo abogado, director general, responsable comercial, jefe de personas y solucionador oficial de cualquier incendio. Todo a la vez. Y normalmente sin haber decidido que quería asumir ninguno de esos puestos.

Esta mesa redonda abordará cómo dar el paso de ejercer la abogacía a dirigir también una empresa, sin convertir el despacho en una multinacional en miniatura ni llenarlo de procesos que nadie necesita.

Hablaremos de por dónde empezar cuando los recursos son limitados y casi todo depende de unas pocas personas: qué decisiones conviene profesionalizar primero, cómo ordenar responsabilidades, qué indicadores merece la pena mirar, cómo gestionar la rentabilidad, cuándo delegar y qué hacer para que el crecimiento no dependa exclusivamente de sumar más horas a la agenda del socio.

Una conversación práctica entre profesionales para compartir experiencias, errores y decisiones que funcionan en despachos pequeños, donde gestionar mejor puede marcar la diferencia entre tener un negocio que crece con criterio y tener un puesto de trabajo especialmente exigente del que resulta difícil desconectar.

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